Bronce, madera y  cerámica son los materiales a través de los cuales Carolina Sanjinés, transporta al espectador a ese  espacio profundo donde se alberga nuestra  identidad.

Mundos hechos de texturas,  pátinas y miradas metálicas,  poblados de personajes  que emergen vistiendo  sombreros de barcos,  paisajes, y tijeras.  Ropajes de pueblos, peces y llaves.  Calzados con océanos, caracolas y vendajes.

Personajes  que quieren irse y no pueden y otros que se van sin quererlo.

Materializando esa contradicción, y  ese sin sentido de ser libres y estar atrapados.

Atrapados en la vida, en el pasado, en el amor y el desamor.